38 años del VIH/sida: lecciones para una comunicación responsable


El 5 de junio de 1981, el mundo oyó hablar por primera vez de un "extraño brote de neumonía asesina" que se propagaba de manera voraz entre personas con tres rasgos comunes: todos eran hombres, jóvenes y homosexuales.

Treinta y ocho años después de ese anuncio, la epidemia del VIH/sida sigue siendo uno de los más graves problemas de salud pública. De hecho, la OMS calcula que existen más de 36 millones de personas infectadas en el mundo.

Al ser un tema tan presente en la agenda pública, nos corresponde a quienes trabajamos en la comunicación de salud ─bien sea en agencias de relaciones públicas o en medios de comunicación─ reflexionar sobre el rol que tenemos en el entendimiento de la sociedad sobre la epidemia y en el modo en que son percibidas las personas que viven con la infección.

Es nuestra responsabilidad desarrollar contenidos que contribuyan a tener ciudadanos más informados, conscientes y solidarios, y que minimicen el pánico y el estigma que puede causar el desconocimiento.

No olvidemos que, para un gran porcentaje de la población, especialmente para los grupos con menor acceso a la atención sanitaria y a la educación formal, los contenidos que nosotros desarrollamos y difundimos son el único referente que tienen sobre los temas médicos. Nuestro acercamiento a ellos determinará entonces, en gran medida, sus percepciones.

Por tanto, este día se presenta como una fecha pertinente para que refresquemos algunos de los lineamientos básicos en la cobertura del VIH/sida:

1. Respeto. La manera en que abordamos el tema y nos referimos a las personas con la condición puede reforzar los estereotipos y la discriminación que justamente tratamos de evitar. Por ello, obviemos el uso de frases como “víctimas” o “víctimas inocentes” que no aportan al contenido, y restan a los individuos su carácter activo y responsable frente a su salud (y enfermedad). También se recomienda evitar la asociación entre la patología y algunos rasgos como la condición socioeconómica o la preferencia sexual de las personas. Como recuerdan los expertos en la materia, no existen “grupos de riesgo” sino “comportamientos riesgosos”.

2. Precisión. Uno de los principales errores en la cobertura del VIH/sida es la inexactitud de la información. A continuación, aclaramos algunos de los datos más confundidos:

a) VIH no es igual a sida. VIH hace referencia al virus de inmunodeficiencia humana, mientras que sida, o síndrome de inmunodeficiencia adquirida, es la fase más avanzada de la infección por este virus.

b) El VIH se transmite, no se contagia. Aunque a veces los términos se emplean como sinónimos, son distintos. Las infecciones contagiosas son causadas por agentes que pueden sobrevivir fuera del cuerpo humano por largos periodos; mientras que aquellas que se trasmiten ocurren por contacto directo o intercambio de fluidos entre la persona sana y la infectada.

c) Es una infección crónica. Los tratamientos disponibles hasta el momento controlan la reproducción del virus, pero no lo curan. Por tanto, la persona deberá tomar su medicación de por vida.

d) Las personas no mueren de sida, sino de alguna infección o enfermedad relacionada.

e) Tampoco las personas “confiesan” que tienen la condición, pues estar infectado no es un delito o un pecado que deba mantenerse en reserva.

3. Equilibrio. Muchas veces caemos en la tentación de presentar la información más escandalosa posible, como las cifras de muertes, el aumento en el número de casos, y las complicaciones más peligrosas de la enfermedad, en la búsqueda de espacios en los atiborrados y múltiples medios de comunicación, y plataformas digitales.

Hacerlo puede garantizarnos una amplia cobertura, sin duda alguna, pero también puede provocar que el VIH/sida genere (aún más) pánico en la población. Una solución para presentar un enfoque más moderado es acompañar esas estadísticas con datos alentadores, que ofrezcan contexto y perspectiva, y promover la prevención y el diagnóstico y tratamiento oportunos.

Efectivamente, cada año mueren millones de personas por la infección, pero también es cierto que en los últimos años ha habido avances científicos inimaginables al comienzo de la epidemia, que permiten a quienes viven con esta condición tener una calidad de vida extraordinaria. También, aunque persistan brechas que deben subsanarse, se ha ampliado de manera sorprendente el acceso a medicamentos y atención sanitaria, por lo que hay también hay muy buenas noticias para compartir.

Referencias:

Organización Mundial de la Salud (2018). Datos y cifras del VIH/ sida. Recuperado desde: https://www.who.int/es/news-room/fact-sheets/detail/hiv-aids

Ministerio de Salud de Argentina (2018). Cómo comunicar sobre VIH y sida. Guía de recomendaciones. Recuperado desde: http://www.msal.gob.ar/images/stories/bes/graficos/0000000838cnt-2018-03-29_guia-para-periodistas-2018.pdf

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