¿Cómo preparar a los creativos del futuro?


David Ogilvy una vez comparó la agencia que él fundó con un hospital de enseñanza. Con esto quería ilustrar el doble rol de la empresa: en primer lugar, servir a los clientes y hacer crecer sus negocios; y también un papel secundario que consiste en entrenar a la próxima generación.

Y nosotros nos tomamos ese deber bastante en serio, a pesar de que últimamente no es tan sencillo ponerlo en práctica. Cuando se entrena a los médicos, se puede confiar en el hecho de que el cuerpo humano no cambia de la noche a la mañana. Sin embargo, en la industria de la publicidad y las comunicaciones, el ritmo del cambio puede incluso causar mareos.

Por dar un ejemplo, la última investigación sobre las tendencias de Internet de Kleiner Perkin Caulfield contiene algunas estadísticas sorprendentes: Netflix ahora posee el 30% del mercado estadounidense de entretenimiento doméstico, y Google y Facebook tienen una participación del 85% en el crecimiento de la publicidad en Internet. No obstante, hasta hace poco el concepto de un motor de búsqueda ni siquiera existía.

Unido a ello, se sabe a ciencia cierta que en un futuro cercano habrá mayor interacción con la Inteligencia Artificial (IA) y la robótica. Alguien me insinuó recientemente que estas nuevas tecnologías acabarían por dejar a los creativos sin trabajo. Pero para ser una gran creativo tienes que vivir, amar y sufrir, para ser capaz de entender la condición humana. Es un hecho: próximamente necesitaremos mentes creativas más que nunca.

La pregunta entonces es: ¿cómo reclutar y capacitar a las mejores personas para trabajar en un mundo que no podemos imaginar?

Un punto de partida es examinar a los gigantes que formaron el mundo de hoy y ver qué cualidades tenían en común. Tomemos como ejemplo a Mark Zuckerberg, Steve Jobs o Bill Gates. Todos eran muy jóvenes cuando tuvieron un destello de inspiración y comenzaron sus propios negocios. Eran irreverentes cuando estaban en la escuela. Eran rebeldes y renegados. Vieron el mundo de otra manera. Alteraron el statu quo. Pero, sobre todo, tenían dos cualidades destacadas: un don para la disrupción y un espíritu de irreverencia.

Creo que todos los niños nacen creativos. Se puede apreciar esto al verlos jugar. Pero entonces, ¿qué pasa? Ellos van a la escuela, donde se les enseña todo lo contrario. Las escuelas necesitan funcionar sin problemas y eso generalmente implica que todo el mundo haga lo que se les dice, tal como lo hacen en el ejército.

El convencionalismo es magnífico para la producción en masa, pero actualmente vivimos en una economía del conocimiento donde la moneda son las ideas. Necesitamos urgentemente deshacernos de los grilletes del hábito y del pensamiento convencional. Esto asusta a mucha gente. Pero los modelos de negocios arcaicos están desapareciendo a un ritmo sin precedentes, así que tenemos que acogerlo; no temerle.

El historiador Howard Zinn dijo una vez: "Nuestro problema no es la desobediencia civil. Es la obediencia civil". Tal vez lo más amable que podemos decir a nuestros hijos es: anda y desobedece.

Para leer el artículo completo haga clic aquí.

Artículo tomado del perfil de LinkedIn de Tham Khai Meng, director creativo mundial y co-presidente de Ogilvy & Mather, empresa miembro de WPP Group.


Entradas destacadas