Crowdsourcing extremo: cómo las marcas se desarrollarán como memes


Hoy en día, más de la mitad de los 20 juguetes más vendidos en Amazon son “spinners”, aquellos juguetes de tres puntas que giran sin cesar y están disponibles en todo tipo de formas, colores y materiales. Aparentemente, estos aparatos han surgido de la nada. Nadie es el propietario de la patente y no está claro quién lo desarrolló. Simplemente ocurrió.

¿Qué significa esto? Podemos predecir que en un futuro no muy lejano ejemplos como el spinner serán más comunes, transformando el proceso del desarrollo de una marca. En lugar del denominado I+D impulsado ​​por una empresa, las grandes marcas se desarrollarán como memes, es decir, al igual que las fotos divertidas con subtítulos inteligentes, empezarán a surgir como resultado de un fenómeno cultural sin dirección formal ni gestión.

Esto sería como un extremo crowdsourcing (término que proviene de las palabras crowd [multitud] y funding [financiamiento] y se refiere a una actividad financiada de forma colectiva). Las compañías se convertirán en proveedores de un movimiento de marca y crearán sus productos, servicios y experiencias para satisfacer las necesidades culturales únicas de los distintos grupos. En este mundo, la lucha de todo profesional del marketing será la de obtener el producto adecuado para una marca creada por los consumidores.

Hay algunos buenos ejemplos de precursores de esta tendencia:


- Emily Weiss. En el 2010, creó un blog llamado “Into the Gloss”. Su objetivo era crear un lugar para que las mujeres hablaran de rutinas y productos de belleza real. Con tantos fans involucrados proporcionando ideas de productos de belleza, hizo posible el lanzamiento de la marca Glossier en 2014.

- Ironman. Es una carrera combinada para atletas de todo el mundo y ha dado lugar a muchos productos especializados, incluyendo trajes de buzo, zapatillas, suplementos proteicos y bicicletas.


- La cultura del surf es otro buen ejemplo. A raíz de la información proporcionada a proveedores como Ron Jon y Vans, nace una versión moderna de la cultura del surf: #VanLife. Se trata de un movimiento bohemio de redes sociales destacado recientemente en el New Yorker. Adicionalmente, hay una serie de proveedores de catering para estos grupos culturales, incluidos los “foodtrucks”.

Es probable que ejemplos como estos se vuelvan cada vez más comunes y específicos. A medida que la gente se sienta más conectada a una comunidad de marcas, las empresas tendrán que evolucionar para ser proveedores de estas, lo que les permitirá crear una profunda relevancia entre las comunidades de clientes.

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Artículo tomado de la web de la agencia Landor, miembro del grupo WPP.


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