Lo que pueden aprender los voceros del “editorial” de Anarella Bono


Recientemente, la presentadora, modelo y exreina de belleza venezolana, Anarella Bono, ante las críticas que circulaban en redes sociales por el apagón informativo que prima en los medios de comunicación privados de su país, decidió manifestarse públicamente a través de su programa de televisión en vivo.

Su alocución, aunque ampliamente criticada, nos permite repasar lecciones importantes sobre el modo de manejarse de un buen vocero. Veamos algunas:

1. Tener claro el objetivo. Un buen vocero tiene claros sus propósitos y mantiene el foco de principio a fin. Esto facilita seguir el hilo del discurso y entregar los mensajes clave a su audiencia. En este caso, si bien el editorial duró menos de 5 minutos, tuvo tantos mensajes distintos que resultó muy difícil precisar su objetivo central. ¿Quiso generar “consciencia” sobre la división del país? ¿Repudiar la violencia que se generó en las manifestaciones de calle? ¿Rechazar la delincuencia que se vive en Caracas? ¿Pedir censura en las redes sociales? ¿Denunciar la falta de libertad de expresión en los medios de comunicación venezolanos? ¿Anunciar un nuevo formato de programa de tv?

2. Cuidar la forma y el fondo. Más allá de si los argumentos o la molestia de la presentadora tuvieron asidero, un buen vocero sabe controlar sus emociones para transmitir los mensajes de la forma más eficiente para el logro de sus objetivos. Además, debe elegir cuidadosamente sus palabras y cuidar su lenguaje no verbal. Bono demandó sensibilidad, tolerancia y respeto mientras se mostró agresiva, y permitió que la ira −literalmente− la desencajara, lo cual resultó contraproducente.

3. Elegir el escenario apropiado es clave. La exreina de belleza cometió lo que en el mundo de las relaciones públicas sería un penoso autogol: trasladó a la televisión nacional (Televen, el canal en el que se emite su programa matutino a todo el país por señal abierta) un asunto que se había circunscrito a las (sus) redes sociales. En lugar de controlar rápidamente el incidente en la plataforma donde se originó, lo extendió a millones de personas, quienes se vieron involucradas en un debate del que, de otro modo, muy probablemente no se habrían enterado, con el consecuente daño reputacional que ello implica.

4. Evitar el ataque ajeno. En lugar de criticar a los potenciales aliados (en este caso, los artistas amigos de la presentadora que viven fuera del país), una buena estrategia de PR habría intentado movilizarlos a su favor. Al burlarse de ellos, desdeñar sus manifestaciones de solidaridad con Venezuela y cuestionar que fueron reconocidos por ello, la presentadora perdió la oportunidad de capitalizar el respaldo y los comentarios positivos de personajes con alta influencia y repercusión en plataformas sociales.

5. Mantener la coherencia de principio a fin. Así como el lenguaje verbal y no verbal deben ser congruentes para garantizar una comunicación eficaz, es importante que los mensajes sean acordes con lo que se plantea. Cuando la presentadora pidió tolerancia y respeto, pero confesó que “borra y bloquea” todos los comentarios negativos que le llegan a través de sus redes sociales, está asumiendo una postura de intransigencia que dista de los valores que dice promover.


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